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Gastronomía

Prestigio y pasión detrás del ron

A propósito de la presentación del Calendario 2018 del Hotel Tamanaco, esta vez dedicado a los rones venezolanos, en exclusiva quisimos recordar uno de los trabajos dedicados al licor más emblemático de Venezuela.

Para recorrer el año 2018, el Hotel Tamanaco ha establecido desde hace casi dos décadas, la tradición de obsequiar un almanaque que ya se ha convertido en un objeto de colección muy anhelado por sus amigos y asociados. En los últimos años, la inspiración ha sido justamente las especialidades venezolanas como el chocolate, los juguetes tradicionales, los paisajes, entre otras maravillas de nuestro gentilicio.

En esta oportunidad, Rosanna Di Turi y Pedro Quintero fueron los encargados de investigar y dar forma a este exquisito regalo corporativo, convertido en tradición, en el cual se viaja durante los doce meses del año a través de la historia y las características de esta bebida tan propia de nuestra región.

Hace algunos años, en nuestra revista exclusiva tuvimos la oportunidad de entrevistar al maestro ronero Luis Figueroa, y nos reveló interesantes secretos de su oficio, tan vigentes hoy como cuando conversamos por primera vez con este pionero de los procesos de destilación.

Más de 20 años de experiencia y responsabilidades en casi todas las áreas inherentes a la industria ronera, le dan la autoridad para comentar y darnos su visión sobre el tema.

“Lo fundamental de una bebida es lo que expresa y el ron habla de la caña de azúcar, del papelón, del alfeñique, del guarapo, de lo dulce, pero también nos recuerda la madera, las notas de vainilla, del café, del chocolate, de frutos secos entre otros. El ron representa alegría. El ron expresa festejo y ello lo vemos desde su bautizo ya que su nombre proviene del arcaico anglicismo rumbullion que significaba gran alboroto”. Luis Figueroa

¿Cuáles son las cualidades que debe poseer un ron para ser considerado excelente?

“Desde el punto de vista del consumidor lógicamente es que le guste y que se adapte a su estilo de consumo. Esto último es válido dado que no hay un solo tipo de ron, sino que los hay  ligeros que se diseñan para la mezcla, estructurados para combinaciones más complejas o para paladearlos solos o los  rones de carácter y personalidad muy definida que no aceptan mezcla alguna y que se toman en copa balón al calor de las manos. Desde el punto de vista del Maestro Ronero un ron excelente es aquel que además de brindar la alegría a quien lo consume, es elaborado siguiendo los cuatro pasos fundamentales y necesarios para hacer un buen ron: usar la mejor caña de azúcar y el agua más pura en su proceso; lograr  destilados limpios y de alta  riqueza sensorial; seleccionar las mejores barricas y definir el tiempo de maduración adecuado, y por último lograr la mezcla ideal. Todo ello se presenta finalmente en un líquido que se expresa en una sola palabra: armonía”.

¿Qué características identifican al ron venezolano de otros de la cuenca del Caribe y de otras zonas de Latinoamérica?

“En primer lugar sus materias primas: melazas o mieles de caña del más alto contenido de azúcar del mundo, lo que es sinónimo de alcoholes limpios que muestran claramente las huellas de la materia prima que le origina. Agua limpia y pura que permite ser un medio de dilución de la melaza sin aportar ni olores ni sabores.

En segundo lugar la geografía venezolana. Somos un país caribeño, amazónico, atlántico, andino y ecuatorial. Esta confluencia geografía única nos permite tener mieles de caña de alta riqueza en azúcar lo que es excelente para el proceso de elaboración de ron. Pero por otra parte esta geografía determina un clima, en términos de temperatura y humedad, que hacen que el envejecimiento del ron sea uno de los más intensos del mundo, lo que permite alcanzar una calidad sensorial singular.

Por último el arte de mezclar que se fundamenta en la experticia de los Maestros Roneros venezolanos, la cual es reconocida desde finales del siglo XIX y que se ha transmitido de generación a generación; ello hace de las mezcla de rones una paleta sensorial fantástica”.

¿En nuestro país se puede hablar de una “cultura del ron”?

“Si. Desde el siglo XIX nuestros rones son elaborados con una altísima calidad y ello ha sido premiado desde esos años reiteradamente. Hay por otra parte una tradición y modo de vida en referencia al cultivo de la caña en zonas agrícolas por excelencia dedicadas a ese rubro, específicamente Lara, Yaracuy y Portuguesa donde se siembra cerca de 80% de la caña de azúcar del país. En esa zona se concentra igualmente más de 80% de la producción del alcohol de caña hecho en Venezuela. También podemos decir que es una bebida reconocida por muchos como la bebida nacional y a ello debemos agregar que es uno de los tres productos nacionales que ostentan una Denominación de Origen Controlado en el país. Sin duda alguna el ron es un elemento fundamental en la cultura venezolana. Si hay que llevar un regalo a un amigo fuera de Venezuela el ron es una de las primeras opciones que valoramos”. 

“En Venezuela, por ley, para llamar una bebida ron, debe pasar por lo menos dos años envejeciendo en barrica de roble, de allí toma su color oro que a más edad sube sus tonos, y la Denominación de Origen estipula que nuestro ron debe ser elaborado con melaza de caña de azúcar venezolana”
 

Fotos: Cortesía

El panettone más grande del mundo

Tendrá 140 kilos. Dos metros de alto. Y se estima que el panettone más grande del mundo podrá ser cortado este domingo en 1.200 trozos en la Galería de Víctor Manuel II, a dos pasos de la Catedral, en la ciudad de Milán.  

Se trata de un homenaje a Milán, la ciudad que vio nacer el panettone, elaborado por la panadería San Gregorio, que de esta manera rinde tributo también al bollo navideño tradicional italiano, que cuenta con pasas y frutas. 

"El panettone es el típico postre de Navidad. Aunque cambien las modas y las culturas, el panettone sigue siendo una tradición inalterable", ha explicado a la agencia AFP Angelo Bernasconi, dueño de la pastelería San Gregorio, cuyo equipo elaboró el bollo gigante.

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Por la tarde se distribuirán gratuitamente 1.200 trozos de este panettone de 140 kilos y dos metros de alto en la magnífica Galería de Víctor Manuel II
  

Su establecimiento hornea miles de unidades al año, que son vendidas en Italia y también en el extranjero. Cada semana, 200 de sus panettoni se envían a una tienda de Nueva York, reseñó AFP.  

A pocos días de la Navidad, la pastelería no para de trabajar, explica Savino Moretti, socio de Bernasconi, que se jubiló pero sigue acudiendo dos veces a la semana para aconsejar al equipo del local en el que trabajó durante medio siglo.  

Moretti y Bernasconi, de 68 y 67 años, respectivamente hacen panettoni "desde hace más de 50 años". Y según ellos, el secreto es la masa madre, que puede dar nacimiento a una infinidad de bollos si se trata correctamente.  

Ambos heredaron esa masa madre del anterior dueño de la pastelería, su maestro pastelero, que la elaboró, según dicen, añadiéndole "orina de caballo" a la harina para la acidez.  

"Para hacer un panettone se necesitan 36 horas", explica el pastelero Said Lauauda en la trascocina. A la masa madre se le añade agua, azúcar, harina, huevos, mantequilla y vainilla.  

"Los ingredientes se mezclan muy lentamente uno tras otro. Eso lleva entre 25 y 40 minutos", explica Lauauda. Y luego la mezcla se deja leudar.  

"Al día siguiente, a las cuatro de la madrugada, se añaden huevos, azúcar, agua, harina y mantequilla y se amasa la mezcla durante un cuarto de hora", antes de agregarle pasas, cáscaras de naranja confitadas y cidra (fruta cítrica)", precisa Bernasconi.  

La masa se vierte luego en hojas de cocción que sirven de molde para que crezca durante cuatro o cinco horas, y luego se pone en el horno.  

La última etapa consiste en poner los panettoni boca abajo durante 10 horas para permitir que baje la mantequilla. En la pastelería San Gregorio, decenas de panettoni están suspendidos del techo.  

El "mayor panettone del mundo" tuvo que hacerse en un horno especial, "enorme, como un armario de más de dos metros de alto", dice Bernasconi.  

"La diferencia con un panettone normal es que debemos cocerlo durante mucho más tiempo y más despacio, entre 12 y 14 horas a una temperatura inferior", cuenta. "Está igual de bueno, pero su sabor es un poco distinto. Está un poco seco, si no el panettone no se aguantaría erguido y se derrumbaría", añade.  

Bernasconi fue contactado por el ayuntamiento y la Cámara de Comercio de Milán. El reto era inédito, aunque el maestro fabrica cada año panettoni de entre 80 y 120 kilos para los hospitales, los centros de ancianos y las grandes empresas.  

Según la Coldiretti, el principal sindicato agrícola italiano, tres de cada cuatro italianos comerán panettone durante las fiestas, con un precio medio de entre ocho y nueve euros cada uno. Pero esta tarifa puede triplicarse si el bollo es artesanal.  

 

Recientemente, se llevó a cabo la tradicional ceremonia de entrega de los Premios Nobel, en la ciudad de Estocolmo. El reproche más generalizado en esta oportunidad, fue la ausencia, por segundo año consecutivo, de alguna figura femenina entre los galardonados. Sin embargo, un venezolano participó en la gala más esperada y prestigiosa de toda Europa y especialmente, de Suecia, la Semana del Nobel.

Héctor Hernández Franco es un joven que decidió cumplir sus sueños más allá de nuestras fronteras, y para ello salió de nuestro país hace 17 años. Su primer destino fue España y cinco años después se radicó en Suecia.

La noche del domingo 10 de diciembre de 2017, tal como se hace anualmente, los 11 laureados de los Premios Nobel, junto a más de 1300 invitados, fueron agasajados con un banquete por el rey de Suecia, Carlos Gustavo, en el ayuntamiento de la capital sueca.

En esta oportunidad, el chef venezolano, Héctor Hernández Franco formó parte del equipo de 40 cocineros que realizaron el más anhelado y glamoroso banquete del continente europeo.

En exclusiva conversamos con el joven cocinero, apenas unas horas después de colgar la filipina, para conocer de primera mano esta experiencia tan especial. En su voz, ligeramente cansada, aún se percibió la emoción y el entusiasmo de quien ha logrado una de sus mayores aspiraciones.

¿Cómo es la selección de los profesionales que participan cada año en este evento?

“Es sumamente difícil, pues se trata de un acontecimiento con un protocolo muy elaborado. Es una tradición que refleja en gran medida la forma de ser de este país y sus monarcas. El chef principal se elige con un año de antelación, y para él es un gran honor. Trabaja en el menú los 365 días. La carta que se servirá es uno de los secretos mejor guardados de la cocina. Yo deseaba trabajar en esta jornada; lo había querido desde que llegué a Estocolmo. No fue fácil, pero finalmente, en una especie de triangulación, logré introducir mi postulación y fui seleccionado a mediados de octubre. Fueron días de intensa preparación”.

¿Cómo defines la experiencia?

“Para mí fue mágica. Es muy exigente, pero es una vivencia única, que todo cocinero debería experimentar. Primero, conoces y compartes con 40 personas que aportan su conocimiento y destreza, de las cuales aprendes muchísimo. La perfección es el objetivo y hablamos de casi 1500 comensales, cada uno con especificaciones individuales. Imagina un servicio simultáneo en el que, a pesar de ser el mismo menú, cada persona tiene condiciones particulares, que van desde restricciones de azúcar o sal, algún tipo de alergia o intolerancia al gluten o a la lactosa. Había un conjunto de 250 personas, especialmente destinado a garantizar que cada plato llegara al destino apropiado. Cualquier error puede ser devastador”.

¿Qué es lo que hace tan especial esta gala?

“Es una parte muy importante de las festividades del Premio Nobel. Se organiza durante un año. El chef elegido hace tres propuestas de menú, y de acuerdo a varias características se opta por la más adecuada. En esta oportunidad, la inspiración fue la naturaleza nórdica y la época invernal. Obviamente, los ingredientes son todos de temporada. La tradición que envuelve al evento, obliga a todos los involucrados a concentrarse, esmerarse y garantizar la precisión. Lejos de lo que se supone, no se preparan grandes cantidades de cada alimento. Nos agrupamos en equipos y cada uno se encarga de un grupo de asistentes. Por ejemplo, no se hacen 40 litros de una mayonesa; cada equipo procesa pocas cantidades de los elementos de un plato, garantizando que el sabor, la presentación, la elaboración en general sea exacta”.  

Este joven caraqueño nos comentó sobre el privilegio de integrar al grupo de profesionales que este año ofreció la cena de gala y nos detalló el menú que elaboraron el chef principal  Tom Sjöstedt y el chef pastelero Daniel Roos, como a continuación, presentamos:

Alcachofa de Jerusalén prensada y seca, servida con flores de colirrábano condimentado con jengibre y caldo de repollo ligeramente asado.

 

Crujiente silla de cordero, terrina de patata con crema de Svedjan, remolacha amarilla, apionabo salado, ensalada de manzana y salsa de cordero especiada con romero.

 

Bavaroise arándano helado, helado de arándano con tomillo limón, jalea de lima, merengue de lima y merengue de lima.

 

Vinos

Taittinger Brut Réserve

Domini la Cartoixa Formiga De Vellut 2014

Viña Errázuriz Late Harvest Sauvignon Blanc 2016

Coffee & Nobel Museum Tea Blend

Grönstedts Extra Cognac

Facile Punsch

Stenkulla Brunn Mineral Water

Héctor Hernández Franco también nos mencionó que este importante evento está marcando una nueva etapa de su vida, pues se propone iniciar una nueva aventura culinaria, pero relacionada con otros aspectos de la cocina: “No estaré metido en los fogones, pero siempre estaré relacionado con el mundo gastronómico”.

Aprovechamos para preguntarle sobre su percepción de la mesa sueca y otros detalles de su estilo en la cocina: “Considero que en Suecia son muy creativos. Es una cocina muy digna. Si tuviera que hacer alguna comparación, quizá sería con los muebles IKEA, pues su gastronomía tiene las mismas virtudes: sencilla, bonita y funcional. Un sobrio plato de pescado con eneldo realizado al estilo sueco, revela sabores insospechados. Por mi parte, me gusta experimentar. No quiero quedarme en un solo estilo de cocina, ya sea venezolana, sueca, española, o cualquier otra. Hoy en día, la fusión bien estructurada, las propuestas novedosas pero de combinaciones con sentido, es una propuesta que toma cada vez más auge”.

 

El menú se puede degustar en Stadshuskällare, restaurante ubicado en Stadshuset.

Fotografías cortesía: Héctor Hernández Franco

Nelson Méndez: Tenedor de oro 2017

El chef venezolano Nelson Méndez, quien cultiva la cocina amazónica desde el año 2000 con técnicas aprendidas de grandes profesionales de la gastronomía francesa y alemana, fue elegido Tenedor de oro 2017, tal como dio a conocer el jurado elegido por la Academia Venezolana de Gastronomía, formado por Luis Troconis, Gustavo Velásquez, Marisabel Willson, Alberto Veloz y Fernando Escorcia. 

Dueño del restaurante El Paraíso, ubicado en Puerto Ayacucho, y profesor del Centro Venezolano de Capacitación Gastronómica (CVCG), Nelson Méndez se formó en la escuela francesa, luego de haber sido barman en Ciudad Bolívar, ciudad que abandonó para probar suerte en Caracas, donde pasó por el Hotel Hilton, el Tamanaco, el Ritz Bistró de Las Palmas y el Biarritz.

Pero fue el llamado de los genes -su padre era italiano y su madre baré, una de las 19 etnias que se asientan en el territorio amazónico- lo que terminó de sellar su destino. Su abuela indígena, que cocinaba para los misioneros que viajaban al alto Orinoco, supo transmitirle el conocimiento (y la pasión) por la comida de Amazonas. Y en ella encontró precisamente su camino.

“A mi abuela le debo mi carrera dentro de la cocina. Ella se iba por cuatro meses al corazón de la Amazonía venezolana y yo me iba con ella desde los cuatro a los ocho años. Esos años los pasé rodeado de grandes ollas. Todas estaban llenas de aromas y sabores que me marcaron”, ha dicho Méndez.

“Mi cocina es de origen, de tierra. Es una gran despensa con una gran cultura, mitos, leyendas y mucha sabiduría. Es una de las cuencas más grandes y oxigenadas del planeta, definitivamente es eso, una gran despensa natural", ha agregado él a manera de definición de la cocina de Amazonas.

Los premios Tenedor de Oro restantes fueron para:

Gran Premio Tenedor de Oro: Cáritas Venezuela

Tenedor de Oro a la Publicación Gastronómica: Búfalos de agua en Venezuela, Otto Gómez Pernía (Jurado: Luis Troconis, Ivanova Decan Gambus, Ocarina Castillo, Adriana Gibbs, Jesús Nieves Montero).

Premio Armando Scannone: Esther González (Jurado: Luis Troconis, Armando Scannone, John Zubillaga, Ligia Velásquez, Francisco Abenante).

Menciones Tenedor de Oro: 

1) Carrera TSU Gestión de la Gastronomía, Faces, ULA

2) Enrique D'Lima (Maestro Charcutero)

3) Mieles Alvearium

4. Cervezas Mito

El libro Los alimentos del deseo, escrito por la periodista Maruja Dagnino, representará a Venezuela en la ceremonia de los Gourmand Worl Cookbook Awards 2017, creados por Edouard Cointreau para recompensar cada año los mejores libros de cocina y del vino.

Escuchar a Maruja Dagnino cuando habla de cocina es entrar en otra dimensión en la que degustar los alimentos es más que sinestesia. Es como acompañarla en un viaje por la gastronomía en el que se atraviesa por el misticismo más puro cuando de preparaciones se trata; se pasea por el razonamiento para justipreciar los ingredientes; es necesario detenerse para admirar el platillo como composición artística; y el final consiste en arrojarse a degustar de la manera más placentera. Así, Dagnino logra unir alma, mente y cuerpo en las experiencias de cocinar y comer. Y, como guinda, le pone cariño.

Por estos días, Maruja Dagnino vuelve a ser noticia en el mundo de la gastronomía y en el de la literatura, porque ha unido su habilidad para escribir, su instinto periodístico, su pasión por temas como el arte, el amor y la vida, todo eso con su gusto por la cocina, para embarcarse en una nueva aventura: un libro que ya comienza a llevarla por diferentes escenarios dentro y fuera de Venezuela. Se trata de Los alimentos del deseo, publicación editada por Artesano Group, que ha despertado el interés del sello español Turner.

No es de extrañar que cuando se le pregunta sobre el significado de la cocina, la escritora, periodista y cocinera profesional de origen zuliano ofrezca una bondadosa exposición de lo que representa esta actividad humana, no sólo para ella, para la humanidad entera.

Dagnino insiste en que la cocina es lo que permite transformar los alimentos en una experiencia que va más allá de satisfacer una necesidad básica. “Vengo de una familia en la que, aún en la austeridad, jamás se sacrificó el placer de comer. No teníamos el último modelo de automóvil, pero comíamos paté de foie y caviar. Aprendí a degustar setas desde niña. El cordero a la menta de mi madre, con ese tono abrillantado, no lo he encontrado ni siquiera en el otro lado de mis sueños”, comenta con ese todo dulce y ameno que la caracteriza.

La comunicadora social afirma que la cocina, más que un asunto físico, es un hecho cultura y hasta espiritual. “Es una expresión del alma, colectiva e individual. Puede llevar a alguien por senderos luminosos o sombríos, a la cima del placer o al inframundo”, sostiene Dagnino, quien se deleita al abordar temas como la deconstrucción de Ferran Adriá, la Nouvelle Cuisine y la cocina Nikkei en Perú. “Por supuesto, aunque se hace, no solo se puede comer por satisfacer el hambre, porque cuando también se compensa al espíritu en este proceso, se está frente a un hecho sagrado. Comer para relamerse, ver para comer, oler para comer, incluso escuchar para comer. Ese es el lado con el que me gusta quedarme”.

-En su vida personal, ¿cómo hilvana la cocina con la literatura?
-Para mí, la cocina pasó de ser un oficio en sí mismo -que duró muy poco, por cierto- a formar parte del imaginario que alimenta mi escritura. La cocina la dejo para compartir en casa con mis afectos.

Nueva aventura literaria por la gastronomía
Ya en el 2007, Dagnino presentó un libro titulado Cocina Sentimental, que contó con el espaldarazo de Leonardo Padrón, quien lo definió como “un manifiesto irrebatible sobre lo íntimamente cosidos que están en el amor y la comida”. Ahora, la escritora vuelve con otra publicación: Los alimentos del deseo.

-¿Los alimentos del deseo es una continuación de su otro libro Cocina sentimental?
-En realidad no. Los alimentos del deseo es anterior a Cocina sentimental, solo que se había quedado guardado porque la editorial que lo iba a publicar cerró cuando ya había pasado por el proceso de edición de textos. Lo reescribí, unos cuantos años después y lo entregué a Artesano Group. A ellos les encantó y lo convirtieron en esto que es hoy: una edición exquisita.

-¿Cómo comenzó a elaborar este libro? ¿De dónde surgió la inspiración?
-Comencé a escribirlo mientras elaboraba artículos para publicaciones como Cocina y vinos, Exceso y otras revistas. Ese fue el origen del libro. ¡Imagínate! Ahora Artesano Group logró involucrar al sello español Turner.

-En las páginas de esta publicación une arte y cocina, ¿de dónde surge la idea de empalmar ambos campos?
-Tanto el arte como la buena cocina son expresiones del espíritu. De hecho, en culturas como la china, los cocineros son considerados espiritualmente elevados.

-¿Por qué ha dicho que este nuevo libro es un homenaje al amor?
-Este libro es un gesto desesperado por reivindicar el erotismo como el otro lado de un triángulo equilátero entre el comer, el amar y la creación, todas actividades del espíritu. Considero que en la época contemporánea el sexo está sobrevaluado. La humanidad necesita del erotismo, que es un modo de aproximarse a la belleza, lo mismo que la gastronomía. El sexo es gimnasia, el erotismo es arte.

-El contenido está estructurado por secciones de alimentos afines. ¿Por qué eligió organizarlo así y no de otra manera?
-Quise abordar cada alimento desde el punto de vista de la cultura. Lo que me interesa de los alimentos afrodisíacos, más que sus cualidades científicas, es su relación con el inconsciente colectivo, los arquetipos, el refinamiento y hasta el aspecto popular.

-Los alimentos del deseo cuenta con el espaldarazo de Rodolfo Izaguirre, José Balza, Juan Mari Arzak, Sumito Estévez, Tamara Rodríguez, Wendoly López, Betina Montagne y Montse Estruch. ¿Cómo se involucraron cada uno de ellos en su realización?
-Todos, menos Juan Mari Arzac, son mis amigos. El contacto con Arzac lo hizo Carmen Julieta Centeno, editora de Artesano Group. Estoy segura de que Arzac y yo también seremos buenos amigos. El caso de Sumito Estévez es muy especial, porque fue mi maestro en la escuela de cocina. Me une a Sumito una gratitud eterna, porque es generoso con el conocimiento y en general. Admiro su formación intelectual y su pasión por el oficio. Es un tipo auténtico, que es capaz de decir en un programa de televisión que Héctor Romero, su discípulo, es mejor cocinero que él.

-Ya ha comenzado a ser más que un libro para llegar a otras áreas dentro del mundo culinario.
-Entre las actividades que está realizando Artesano Group con respecto a Los alimentos del deseo, están las alianzas con cocineros, heladeros, pasteleros, para hacer interpretaciones del libro. Ahora mismo Fragolate está trabajando en un helado llamado Trío del deseo. En Miami se está planificando una cena de autor.

-El libro Los alimentos del deseo es punto de partida para otras actividades que realizará. ¿Cuáles serán? ¿Cuándo comienzan?
-En Caracas, Los alimentos del deseo se presenta con Tertulia para almas perdidas, el próximo 5 de diciembre, en la librería El Buscón, en compañía de Rodolfo Izaguirre, quien hace el prólogo del libro. Se trata de un texto extraordinariamente imaginativo, lleno de giros, imágenes literarias e historias exquisitas. Después, el 7 de diciembre, estaré en el Festival de la lectura de Chacao, en la Plaza Francia de Altamira. En febrero, estaré en Miami, porque tendremos varios eventos, incluyendo una experiencia gastronómica a beneficio de las fundaciones SaludArte y Artesano Group. El resto de la agenda internacional se está definiendo en este momento.

Es médico, tiene 29 años y es oriunda de Valencia, estado Carabobo, Venezuela. Hace un par de años se trasladó a Montevideo, Uruguay, escapando del escenario político y económico que embarga su país de nacimiento. Desde hace días, en las redes sociales deambula un video donde aparece María Gracia Sosa haciendo su prueba para calificar en el programa MasterChef Uruguay, donde a través de su historia conmovió al jurado conformado por Lucía Soria, Sergio Puglia y Laurent Lainé.

Sin embargo, fue su plato quien le dio un puesto entre los 18 participantes de la segunda temporada de la famosa franquicia de competencia gastronómica. ¿Qué cocinó? Un plato criollo venezolano: asado negro en salsa de papelón y vino acompañado por chips de plátano, puré de auyama y aceite de cilantro.

Recibiendo la pasantía en el Celler! Un sueño hecho realidad!!! @cellerrocabbva

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Lo que María Gracia no se esperaba es que su talento la llevaría a coronarse como la primera mujer en ganar el reality show. El encuentro final se llevó acabo hace un par de horas. Las finalistas fueron Luciana Dangelo y la venezolana. Ambas demostraron su originalidad, el dominio de técnicas universales y la sazón de un chef experimentado.

Para el menú final María Gracia elaboró un tataki de lomo como entrada; el plato principal fue chivo en coco y para cerrar se decantó por un mousse de parchita con crocante de chocolate. “Un postre divino, muy delicado. Muy bueno”, comentó la chef Lucía Soria, según reseña el portal El Observador.

Con este reportorio, la venezolana recibió su galardón, además de recibir 200 mil pesos uruguayos, un curso de repostería o cocina profesional en el Instituto Crandon Gastronómico, la oportunidad de hacer pasantías en El Celler de Can Roca (de los mejores restaurantes del mundo, con tres estrellas Michellin) y un Volkswagen Up!

La pizza napolitana: patrimonio de la Humanidad

En Italia preparar y comerse una pizza es mucho más que una actividad cotidiana. Representa una práctica culinaria donde cada detalle cuenta, por lo que desde hoy la pizza napolitana es Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, declarado por la Unesco.

La decisión se tomó en el Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que se reúne desde el lunes en la isla de Jeju, en Corea del Sur. 

Dos millones de personas firmaron una "petición mundial" para respaldar la candidatura de este arte practicado actualmente en Nápoles por unos 3.000 'pizzaioli' y que según sus promotores "desempeña un rol esencial en la vida social y en la transmisión entre generaciones". 

"Para nosotros, es como ganar el Mundial", reaccionó Gennaro Gattimolo, un pizzaioli de 57 años, con el delantal y las manos cubiertas de harina en su restaurante de Nápoles. Como él, muchos cocineros encendieron sus hornos el jueves en esta ciudad del sur de Italia y ofrecieron gratis porciones de pizza a los transeúntes para celebrar el hito, según reseñó la agencia de noticias AFP. 

Dos ingredientes básicos como el agua y la harina y apenas cuatro o cinco añadidos (mozzarella —de dos tipos—, tomate, albahaca y aceite de oliva para la clásica Margarita) han conseguido además algo a menudo insólito en Italia: unanimidad y que todos remen en la misma dirección, en este caso para apoyar la candidatura de este plato tradicional italiano para convertirse en patrimonio intangible. 

Sin embargo, algo curioso es que los estadounidenses son los principales consumidores de pizza del mundo, con 13 kilos por persona por año, frente a los italianos - campeones de Europa - con 7,6 kilos, mientras los españoles consumen 4,3 kilos y los franceses y los alemanes, 4,2. 

“¡Victoria!” exclamó en Twitter el ministro, Maurizio Martina, para dar a conocer la noticia que reconoce esta habilidad culinaria como un arte. 

Además de a los pizzeros napolitanos, la Unesco también reconoció hoy la música de gaita irlandesa, la música de órgano alemana y la artesanía de barro de Estremoz (Portugal).

Esta lista, que incluye otras actividades como Las Fallas de Valencia ,el flamenco, o los cantos de Los Llanos de Colombia y Venezuela, busca movilizar la cooperación y asistencia internacional para que las diferentes sociedades mantengan su patrimonio 

 

En Caracas se celebra con ron

El hotel Pestana Caracas vuelve a ser el escenario ideal para compartir en la segunda edición del Caracas Ron Festival, que este año nos ofrece interesantes actividades, entre las que se cuentan catas especiales, promociones de viajes, obsequios y rifas de perfumes, compra de café del proyecto Alcatraz, y mucho más.

El Grupo Pestana tiene presencia en Venezuela con su Hotel Pestana Caracas, cuyas instalaciones ostentan un diseño y estilo muy contemporáneos.

Los amantes y conocedores del ron tendrán la oportunidad de disfrutar durante tres días, viernes 24, sábado 25 y domingo 26 de noviembre, de un evento especialmente diseñado para promocionar las bondades de esta bebida, que sin lugar a dudas, forma parte de nuestro acervo cultural.

Una de las novedades que resalta en esta oportunidad es la alianza del festival con el Fondo para la Promoción del Ron de Venezuela® (FONPRONVEN), para impulsar la Denominación de Origen Ron de Venezuela.

En función de este convenio, uno de los salones de cata se llamará "Salón D.O.C. Ron de Venezuela". Allí, se han organizado dos catas especiales sobre rones de denominación con Jesús Alfaro el día sábado 25 y Pedro Perales el domingo 26.  

Las catas de Alfaro y Perales se llevarán a cabo en el salón Ron de Venezuela D.O.C.

DUSA (Destilerías Unidas S.A.) tendrá un stand para la promoción de la “Ruta del Diplomático” paseo y ruta turística por sus instalaciones en la población de La Miel, estado Lara con maestros roneros y guías especializados para descubrir todos los pasos en el proceso de la fabricación del ron.

Dipacar, casa representante de perfumes obsequiará  muestras de la fragancia Dunhill para caballeros y rifará 3 estuches de regalo con perfumes de la línea Dunhill el viernes 24.

Las promociones de viajes estarán a cargo de la agencia Salsa Travel para que el público descubra las rutas turísticas del ron, tanto nacionales como de las vecinas islas del Caribe y ofrecerá a los asistentes presentaciones de afamados bailarines de salsa.

Los asistentes también tendrán la oportunidad de saborear y adquirir café elaborado por los integrantes del Proyecto Alcatraz de ron Santa Teresa, programa de inserción social para el rescate de jóvenes que han delinquido y la prevención de aquellos que están en situación de riesgo.

Los rones venezolanos se cuentan entre los más premiados del mundo.

Todas las catas de  ron y chocolate serán en armonía con los productos que elabora Franceschi en sus diferentes presentaciones de la línea fina de las cepas de genética criolla Carenero, Sur del Lago y Río Caribe.

La empresa 9 grados firmó una alianza con el Caracas Ron Festival y serán los proveedores oficiales con sus productos soda, aguakina, cola, ginger ale y ginger beer  para las mezclas con ron puro y todos los cocteles que elaborarán los mixólogos en el evento.

Como atractivo especial y evento fotográfico el día sábado 25 estará presente la guacamaya Guaiky, ave amaestrada de la variedad que identifica la imagen del festival y que adorna día a día los cielos de nuestra capital.

El ambiente musical del Caracas Ron Festival durante los tres días estará a cargo del reconocido Dj Torkin, quien repite mezclando con discos de vinil, los sonidos que ambientarán el festival.

El chocolate y el ron te permitirán disfrutar de una experiencia única

www.caracasronfestival.com

Facebook: Caracas Ron Festival

Instagram: @CaracasRonFestival     

Twitter: @CCSRonFestival

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