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Cannes 2017

"The Square" es premiada en Cannes

El director sueco Ruben Östlund se alzó con la Palma de Oro de la 70 edición del Festival de Cannes por The square, una comedia oscura y nórdica sobre la corrección política.  

El ecléctico jurado del que forman parte los actores de Hollywood Will Smith y Jessica Chastain, pero también prestigiosos directores de cine de autor como Paolo Sorrentino o Park Chan-wook o el propio presidente del gremio, el español Pedro Almodóvar, entre otros, consagró asimismo a Nicole Kidman con un premio especial de la 70 edición, por su actuación en The beguiled y The killed of a sacred deer.  

Smith, que era el encargado de entregar el premio a la australiana, regaló los momentos más divertidos de la ceremonia cuando comenzó a imitar a Kidman, ya que la australiana no pudo acudir a la entrega de premios. La actriz envió un video en el que agradeció el galardón a Jane Campion, su amiga y la directora que la descubrió.  

120 Battements par minute, del francés Robin Campillo y centrada en el activismo contra el sida en los años 90 en Francia, se llevó el Gran Premio, el segundo más importante del certamen.  

La actuación de la alemana Diana Kruger, víctima de un atentado racista en Aus dem nichts, de Fatih Akin, fue recompensada con el premio a la Mejor Actriz, reseñó DPA. 

"Estoy embargada de emoción", dijo al recoger el premio, quien también dio las gracias a Akin por creer en ella. "No puedo aceptar este premio sin pensar en todas las personas que se han visto afectadas por atentados de terrorismo".  

El estadounidense Joaquin Phoenix, al escuchar su nombre como el del ganador como Mejor Actor, no podía creerlo y se quedó clavado en su silla. Subió al escenario con su smoking y casi pidió perdón por ir en zapatillas deportivas, pues no esperaba tener que subir al estrado, según dijo a la audiencia.   

Sofia Coppola se alzó con el premio a la Mejor Dirección por The beguiled, un drama ambientado en la Guerra Civil estadounidense sobre una escuela de señoritas del sur de Estados Unidos. La cinta es una adaptación de la novela de Thomas Cullinan A Painted Devil, que en 1971 fue ya fue llevada a la gran pantalla, entonces protagonizada por Clint Eastwood. 

Tampoco asistió a la ceremonia, pero envió un mensaje en el que dio gracias a su padre por enseñarle a escribir y dirigir, así como el amor por el cine y también agradeció a Jane Campion por ser un modelo a seguir.

La primera sorpresa de la noche, tal como lo anunció Almodóvar, fueron los dos premios al mejor guión, para el griego Yorgos Lanthimos por The killing of a sacred deer y la británica Lynne Ramsay por You were never really here. 

El Premio del Jurado fue para la rusa Loveless, de Andrey Zvyaginstsev, quien quiso dar las gracias expresamente a Will Smith.

 "Casi me mata". Así de rotunda se mostró hoy en rueda de prensa en Cannes la actriz alemana Diane Kruger sobre su papel en In the fade, un durísimo personaje que le ha permitido hacer la mejor interpretación de su carrera y que, asegura, le ha cambiado la vida.

Han sido "escenas muy difíciles de interpretar y de vivir", reconoció la actriz sobre una dramática historia dirigida por Fatih Akin, que compite por la Palma de Oro de Cannes y en la que interpreta a Katja, una mujer alemana que pierde a su marido turco y a su hijo en un atentado cometido por neonazis.

"Fue insoportable, estaba en casi todas las escenas de la película y no había un viernes en el que me pudiera ir pronto y desconectar (...) he vivido algo terrible, este filme casi me mata. Cuando acabó el rodaje, durante ocho semanas no pude trabajar, ni siquiera podía leer un guion", explicó la actriz.

Un papel que le provocó "estados de ánimo extremos" porque se metió tanto en la historia que no interpretó a Katja, sino que vivió como ella.

Algo posible porque Akin le pidió que saltara al vacío y con los ojos cerrados con él y la actriz lo hizo.

"Hay papeles que te piden esto, a mí no me había pasado nunca antes en la vida. Este filme me ha cambiado para siempre", agregó.

Es además su primer papel protagonista en Alemania, ya que desde muy joven ha vivido en Inglaterra, Francia o Estados Unidos, que es donde ha desarrollado principalmente una carrera en la que ha participado en filmes como Malditos bastardos, Llévame a la luna o Troya.

Llevaba tiempo esperando un buen papel de Alemania y le llegó con una historia de Fatih Akin, un director cuyos primeros filmes marcaron la juventud de la actriz y con el que siempre soñaba poder trabajar.

Le conoció en una fiesta en Cannes y le dijo que quería trabajar con él -"estaba un poco borracha, sino nunca me hubiera atrevido", reconoció- y su colaboración ha sido mucho mejor de lo que los dos esperaban.

"Es muy raro en una carrera de actriz que te cruces con un director con el que tienes esta conexión", señaló Kruger, que destacó que Akin es un director "muy exigente" pero que la ha llevado de la mano todo el camino, por lo que no ha tenido ningún miedo durante el proceso.

"Le seguiría hasta el fin del mundo", agregó.

Mientras que Akin resaltó que sabía que Kruger era buena, pero su interpretación le dejó "asombrado de ver hasta qué punto era extraordinaria y extremadamente inteligente".

"Es intuitiva, curiosa, me desafiaba continuamente y me proponía cambios en su personaje", recordó Akin, que indicó que lo poco que cambió del guion durante el rodaje fue debido a las sugerencias de la actriz.

Un papel que le daba miedo a la actriz en un primer momento porque era un personaje totalmente alejado de ella, lo que le obligó a una "transformación total".

Para ello se trasladó a Hamburgo, donde se desarrolla la acción, para empaparse del personaje, de los lugares por los que podía pasear, de su ambiente, de su música. El objetivo era, afirmó, "convertirme en Katja".

Una transformación le ha permitido realizar una interpretación por la que ha recibido inmediatas reacciones positivas tras el primer pase oficial en Cannes que la sitúan como una fuerte candidata al premio de mejor actriz de la edición.

David Lynch paralizó a Cannes con "Twin Peaks"

David Lynch y Kyle MacLachlan protagonizaron la alfombra roja del Festival de Cannes y el director estadounidense recibió una cerrada ovación con el público en pie dentro del Teatro Lumière, donde se proyectaron los dos primeros capítulos de la continuación de la mítica Twin Peaks.

Cuatro días después de ser emitida en las televisiones de medio mundo, Cannes se vistió de gala para acoger un evento poco habitual en el festival y que obligó a retrasar la proyección de la película en competición de la jornada, Good time, de los hermanos Safdie, con Robert Pattison.

El público y los fotógrafos esperaban espectantes la llegada a la alfombra roja de Lynch y MacLachlan, que no han ofrecido en Cannes ninguna rueda de prensa ni han posado en el tradicional "photocall", de ahí que los fans no quisieran perderse la ocasión.

Lynch, vestido de traje y corbata negra, pisó la alfombra, mientras apuraba un cigarrillo al bajar del coche, acompañado de su esposa Emily Stofle, con un vestido en tonos grises.

Mientras, MacLachlan, el agente del FIB Dale Cooper en la serie, con esmoquin azul noche de solapas y pajarita negras, entraba a la alfombra roja junto a su mujer Desiree Gruber, con un traje largo negro y pequeñas flores en gris.

Director e intérprete recorrieron muy sonrientes y haciendo constantes paradas ante las llamadas de atención de los fotógrafos el tapiz que lleva hasta las escaleras del Teatro Lumière, que acoge las citas más importantes del Festival.

El grupo lo completó la productora ejecutiva de la serie, Sabrina Sutherland y, una vez reunido sobre la alfombra, empezaron a sonar la primeras notas de la banda sonora de Twin Peaks que les acompañó hasta lo alto de las escaleras, donde fueron recibidos por el delegado general del certamen Thierry Frémaux.

Sin embargo, el momento más emotivo se produjo dentro de la sala de proyecciones, donde Frémaux destacó desde el escenario que "el regreso de David Lynch tras la cámara es un evento considerable".

El director entró en la sala con todo el público en pie mientras le dedicaba una cerrada ovación que le acompañó hasta su sitio en el patio de butacas y se prolongó hasta que Lynch, saludando emocionado, tomo asiento para que comenzara la proyección.

Una proyección de Twin Peaks en pantalla grande en una edición de Cannes marcada por la polémica por la participación en la competición oficial de dos películas producidas por Netflix y concebidas para televisión. 

Nicole Kidman: una Bernarda Alba en Cannes

Nicole Kidman volvió a estar en boca de todos este miércoles por su papel en el tercer filme que presentó en Cannes, La seducción, de Sofia Coppola, una nueva inmersión de la cineasta en el universo femenino.

El Festival empieza a entrar en la recta final y la película de Coppola, con un elenco estelar con Colin Farrell, Kirsten Dunst y Elle Fanning, además de Kidman, era una de las más esperadas. Especialmente porque ya se estrenaron la mayoría de filmes en liza y la crítica se mostró con ellos menos entusiasta que en ediciones anteriores.

Recuperando la temática de Las vírgenes suicidas, la cineasta estadounidense desarrolla una guerra de sexos con muchos matices: el militar frente a cada uno de los personajes femeninos, niñas, adolescentes y mujeres, cada cual atraída a su manera por la presencia masculina.

Farrell se tomó bien el hecho de ser “nuestro objeto”, dijo Coppola. “Para mí fue como un premio, me mimaron mucho”, replicó el actor.

Kidman, desempeña un papel matriarcal, la mujer capaz de tomar con sangre fría todas las decisiones. Un personaje que se desmarca del carácter inocente de las chicas y de la naturaleza cohibida de su ayudante, interpretado por Kirsten Dunst.

Kidman, de 49 años, también presentó fuera de competición la película fantástica How to talk to girls at parties, así como la segunda temporada de la serie Top of the Lake, de Jane Campion, la única mujer en haberse alzado en 70 años con la Palma de Oro (El Piano, en 1993).

La actriz aplaudió la presencia de Coppola y Campion, dos mujeres cineastas, en Cannes. “Como mujeres tenemos que apoyar a las directoras“, aseguró, recordando que únicamente 4% de las grandes producciones fueron dirigidas por ellas el año pasado.

Shayk reapareció sin su pareja, el actor Bradley Cooper | Fotografía: europapress

Nicole Kidman, Julianne Moore, Marion Cotillard y Pamela Anderson, han causado revuelo durante sus apariciones en la alfombra roja del 70 Festival de Cine de Cannes. Sin embargo, la súper modelo Irina Shayk acaparó todos los flashes y dejó boquiabiertos a los asistentes cuando arribó en un ceñido y escotado vestido amarillo de Atelier Versace.

Solo han pasado dos meses desde que Shayk dio a luz a su primogénita y la artista luce una figura imponente y sexy. La angelita de Victoria's Secret asistió a la premiere de la película Hikari (Resplandor), un proyecto conmovedor dirigido por la japonesa Naomi Kawase, quien ganó en 1997 la Cámara de Oro por Moe no suzaku y en 2007 alzó el Gran Premio por El bosque del luto.

Hikari fue aplaudida por sus imágenes poéticas y su estructurada historia de amor. “Yo creo que en el mundo hay mucha gente que ama el cine, que quiere que acaben las guerras y que el mundo sea más rico, pero las guerras no van a acabar, mientras que nosotros vamos a desaparecer de la Tierra, y me gusta creer que las películas permanecerán eternamente”, expresó Kawase en la rueda de prensa.

Fotografía principal: elcomercio

 

Pamela Anderson, ¿eres tú?

Pamela Anderson lució irreconocible en la alfombra roja del Festival de Cannes. La actriz llamó la atención de los fans y periodistas no por su vestido sino por su rostro. Anderson asistió al evento con motivo del estreno de la adaptación de “Baywatch”, que cuenta con Zac Efron y Dwayne Johnson.

Sin su característico cabello rubio, varios asistentes se llevaron un shock al reconocerla durante su paso por la alfombra roja. La actriz apostó por un vestido negro y un look de melena “mojada”.

No es secreto que Anderson se ha sometido a varias cirugías estéticas para retocar su imagen. De hecho, parte de su fama se debe a sus implantes mamarios, los cuales ha aumentado en varias ocasiones.

Sin embargo, ahora la actriz parece querer retrasar el paso del tiempo en su rostro. El pasado enero reconoció que se había operado los ojos. Sin embargo, tal vez la actriz se ha hecho alguna cosa más porque no queda mucho de aquel rostro que interpretó a CJ Parker en la serie de los vigilantes de la bahía.

Fotografía principal: La Vanguardia 

François Ozon le puso sexo y polémica a Cannes

Sexo, una buena dosis de perversidad y un coqueteo con el género gore. El francés François Ozon presentó este viernes en el Festival de Cannes L'amant double, un thriller en liza por la Palma de Oro que no dejó a nadie indiferente.

El director de 8 mujeres y Frantz, a menudo nominado y pocas veces recompensado, traduce en imágenes sexuales explícitas, de forma abiertamente provocadora, la tempestad interior que agita a la protagonista, Chloé, encarnada por Marine Vacth, actriz que el cineasta dio a conocer en Joven y bonita (2013), sobre una adolescente que se prostituye.

En L'amant double, la joven mantiene relaciones con dos gemelos, uno con quien comparte su vida sentimental y el otro que ejerce un papel de dominador perverso.

Con esta película, una versión libre de la novela de la estadounidense Joyce Carol Oates, publicada bajo pseudónimo, Ozon aseguró que tenía ganas de "ir un poco más lejos", después de Frantz, un drama del que sin embargo destacó una dimensión "lúdica".

La película suscitó debate en Cannes y no fue del gusto de todos. Un periodista escribió una carta abierta denunciando la visión que a su juicio tiene el cineasta de las mujeres.

"Reconózcalo, François. A usted no le gustan las mujeres", escribió Pierre Vavasseur, del diario Le Parisien. "L'amant double me apareció lentamente como la representación torcida que usted se hace de las mujeres. Ese deseo de despojarlas de la gracia y el amor que tienen el derecho de inspirar", criticó.

"Me gusta jugar con las fronteras para interpelar al espectador sobre la naturaleza de las imágenes", subrayó el cineasta. "¿Acaso no puede haber una verdad detrás de una escena chocante?".

La gala más exclusiva de Cannes

Es la noche más exclusiva del Festival de Cannes.  Una noche para que, además de brillar, las estrellas de cine más rutilantes del orbe –y de la televisión, habría que apuntar en esta edición-, se unan a una subasta de arte y objetos de lujo y contribuyan a la campaña solidaria Cinema Against AIDS’.

Es la Gala amfAR, que cada año recauda fondos para la lucha contra el Sida, y que en esta ocasión se llevó a cabo el jueves 25 de mayo en el Hotel du Cap-Eden-Roc de la Costa Azul.

Organizada por Carine Roitfeld, modelo, escritora y ex editora de Vogue Paris, el motivo de la ceremonia era la Edad de Oro de Hollywood. De modo que en la lista se apuntaron Leonardo DiCaprio, Dustin Hoffman, Nicole Kidman, Diane Kruger, Eva Longoria, Jessica Chastain, Vanessa Redgrave, Will Smith, el futbolista David Beckham, Paz Vega y los directores David Lynch y Pedro Almodóvar.

Eso sin contar que las modelos Naomi Campbell, Irina Shayk, Doutzen Kroes, Coco Rocha, Joan Smalls, Petra Nemcova, Bianca Balti se robaron las miradas (y los flashes) de todos. Aunque fue la estadounidense Bella Hadid, hija de lYolanda Foster y del multimillonario promotor inmobiliario Mohamed Hadid, quien se llevó los titulares de la velada por su atuendo: un vestido de la firma Ralph&Russo, largo, con el hombro al aire, decorado con cientos de piedras y completamente transparente, que ella usó sin ropa interior.

 

 

Una de las frases que más se ha escuchado hoy a la salida de la proyección de Good time en el Festival de Cannes es: "el mejor trabajo de su carrera". Si el actor Robert Pattinson echa una ojeada a Twitter estará encantado con lo que lee, pues la crítica presente en el certamen francés ha caído rendida a la incursión del británico en el hampa neoyorquina. 

Pattinson protagoniza Good time, la película que los hermanos estadounidenses Josh y Benny Safdie presentaron a concurso. 

En su quinto largo, los Safdie llevan al espectador por las calles de Queens, en su Nueva York natal, donde un ladrón de poca monta (Pattinson) roba un banco para llevarse a su hermano que sufre algún tipo de retraso mental (y encarnado el propio director Benny Safdie) a un lugar en el campo. Ahí comienza una frenética noche, una huida hacia adelante en la que sale mal todo lo que puede salir mal. 

El actor, de 31 años, explicó hoy que tan sólo con ver un tráiler de una película de ellos ya sabía que el trabajo con los Safdie iba a ser "algo totalmente diferente". "Y es raro ver algo así", insistió el Pattinson, que ya pasó por Cannes presentando Maps of stars, de David Cronenberg, sin causar la misma impresión. 

La película se rodó en Nueva York y para Pattinson, una de las razones del buen resultado ha sido que se hizo un trabajo "realmente largo" puliendo el guión. Además, él se mudó dos meses antes del rodaje a vivir cerca de Josh Safdie en la Gran Manzana y así poder conversar más estrechamente con los directores y ensayar situaciones que podrían estar relacionadas con la película para después incorporarlas al personaje. 

Pattinson, que en la cinta aparece desaliñado y con el cabello teñido de rubio, contó que le encantó no ser reconocido. "Tenía miedo que los paparazzi descubrieran lo que hacíamos y lo destruyeran. Rodamos toda la película en Nueva York y nadie nos hizo una foto con el móvil", agregó. 

La cinta, que cuenta con la colaboración musical de Iggy Pop, cuenta además con Jennifer Jason Leigh, en un breve papel y Buddy Duress, un actor con ficha policial. "Yo fui delincuente. Ahora intento enfocarme en lo positivo. Hace tres años estaba en un lugar bien malo y pensar que ahora estoy en Cannes", dijo Duress, que parece casi salido de Los Soprano

Pattinson, ídolo de adolescentes desde que el éxito mundial de la saga Crepúsculo, carne de póster y de héroe de Hollywood, parece querer mantener las distancias con la meca del cine y labrarse una carrera en la que pesa más la autoría del director que su caché. 

En el pasado Festival de Berlín ya llamó la atención por The Lost City of Z. No le importó ser un secundario y prácticamente estar irreconocible bajo unas gafas y una tupida barba. Pero a cambio trabajó a las órdenes de James Gray.  

Además, formará parte del próximo proyecto de la francesa Claire Denis, a fines de año rodará con el neoyorquino Antonio Campos y después volverá a estar a las órdenes de David Michôd. "Estoy tan feliz de decir con la gente que voy a trabajar. Es una locura", indicó el actor, a quien muchos ya colocaban hoy el premio a la mejor interpretación masculina en sus manos. 

La primera cinta de los hermanos treintañeros en la competición de Cannes bebe del cine policial de los 70 y del cine independiente. Los Safdie construyen una historia en la que se dan pocas explicaciones sobre el pasado de los protagonistas y la acción resulta casi frenética. 

Good Time ha causado una muy buena sensación, todo lo contrario de la segunda propuesta presentada hoy a concurso en el Festival de Cannes, Krotkaya, del ucraniano Sergei Loznitsa. 

El director que concurre por tercera vez por la Palma de Oro tras My joy e In the fog se aventura a interpretar libremente La sumisa, de Fiódor Dostoyevski, centrándola en una mujer que emprende en la actualidad un largo viaje hacia una remota zona de Rusia, donde su marido está encerrado en una prisión. 

La corrupción, la impunidad y el desamparo en Rusia afloran en esta odisea protagonizada por Vasilina Makotseva. El director del documental "Maïdan", conocido por su posición antirrusa, insistió en que esta película financiada con dinero de varios países bálticos, así como de Ucrania y Alemania no está dirigida contra nadie. 

Krotkaya, que tuvo una más que discreta acogida, fue una de las decepciones de la jornada, como también lo ha sido la ausencia de un encuentro con la prensa del director estadounidense David Lynch, que hoy presentó los dos primeros capítulos de la tercera temporada de la mítica serie de televisión Twin Peaks, ya estrenados en Estados Unidos. 

Al legendario realizador estadounidense tan sólo se le podrá ver desfilando por la alfombra roja del Festival de Cannes. Fans no le faltan. 

Ricardo Darín: más leña al fuego en Cannes

El actor argentino Ricardo Darín, la directora Sofia Coppola y la actriz Nicole Kidman no sólo tienen en común que presentaron hoy una película en el Festival de Cannes, sino que defendieron también la magia de la sala de cine y la pantalla grande.

En un certamen en el que ha estallado la rivalidad de los exhibidores de cine con las plataformas digitales como Netflix, no dejan de resonar las palabras del presidente del jurado Pedro Almodóvar, quien el primer día dijo que sería paradójico entregar una Palma de Oro a una película que no se puede ver en el cine. 

"Estoy de acuerdo con Almodóvar. Sería una paradoja", afirmó Darín durante la presentación de La Cordillera. "Pero también es cierto y hay que reconocerlo que estamos inaugurando nuevas etapas y hay que tener la mente un poco atenta para ver cómo nos paramos frente a esta nueva era que se nos viene ya encima, en donde vamos a tener que revisar conceptos ya establecidos, porque evidentemente lo que se viene es eso, esta lucha permanente entre el avance tecnológico, lo que es las redes que están a disposición del espectador" 

"Esa lucha que tenemos todos en este oficio para intentar seguir llevando gente fuera de su casa, para ver una película en el formato en el que fue pensado, en ese evento que significa estar con gente desconocida a una misma hora en la sala. Supongo que se viene una nueva era con la que ya estamos lidiando", continuó el actor, 

"Hay una gran lucha por delante, entiendo perfectamente la posición de Pedro, me parece que es muy valiente hacer esa defensa, sobre todo desde el lugar que él lo hace en esta ocasión", concluyó el actor, que acudió a Cannes investido de presidente de su país por obra y gracia de su compatriota Santiago Mitre, que concurre en la segunda sección de Cannes, Una Cierta Mirada, con este drama ambientado durante una cumbre de políticos latinoamericanos.  

Y también se manifestaron a favor de mostrar la película en una sala de cine la realizadora Sofia Coppola, que hoy presentó a concurso la elegante The Beguiled. "(Una película) siempre se ve mejor en pantalla grande", declaró. Y en especial en este caso, para poder apreciar mejor al atmósfera que consigue crear el director de fotografía (Philippe Le Sourd). 

"Nosotros rodamos en 35 mm y no en un teléfono. Espero que la gente lo vea en el cine", explicó la directora, que señaló además que, coincidiendo con el estreno en Cannes, la película se iba a mostrar también en los cines de Tarantino en Los Angeles. 

Al respecto Colin Farrell se mostró totalmente de acuerdo y recomendó ver el breve el video de David Lynch en el que increpa al espectador que ve películas en teléfono. 

Por su parte, Nicole Kidman, su compañera de reparto en esta cinta, dijo que cada formato tiene su espacio. Comentó que su serie de televisión Big Little Lies cuenta con un director de cine, Jean-Marc Vallée, sabiendo que estaba trabajando para ese formato. "Y creo que eso es importante, porque Sofía dijo que hizo esta película para la gran pantalla y hay una forma de encuadrar y otras cosas que se hacen por esa razón".

No obstante, agregó: "Necesitamos historias, necesitamos oportunidades y que las cosas se vean. El mundo está cambiando y nosotros tenemos que cambiar también". "Yo cumplo 50 este año y nunca tuve tanto trabajo como ahora y eso se debe en parte a que trabajo en cine y en televisión y estoy agradecida por ello", insistió. 

Más allá de que el Festival de Cannes haya decidido no volver a admitir películas financiadas por plataformas digitales que no se vayan a mostrar en las salas (francesas), el debate apenas acaba de empezar. 

La ópera prima del venezolano Gustavo Rondón Córdova, La familia, se presentó en la Semana de la Crítica del 70 Festival Internacional de Cine de Cannes, donde algunas personas se levantaron de la butaca de cine para ovacionar a los actores y al director.

La familia relata la historia de Andrés (Giovanny García), un padre de 35 años que vive en un barrio obrero de Caracas junto a su hijo Pedro (Reggie Reyes), de 12 años. Debido a que Andrés pasa mucho tiempo fuera trabajando, su hijo crece en un ambiente violento.

“Un día Pedro se pelea con otro niño en el barrio y lo hiere gravemente. Así que el padre por temor a una venganza decide abandonar el lugar y eso genera un viaje de conocimiento para ellos, además de la posibilidad de volverse a encontrar y que se genere una reunión. Aunque sea una reunión un poco involuntaria y un poco particular”, explicó el director.

Acerca de la película, la periodista peruana y crítica de cine Mónica Delgado escribió desde Cannes:

"Es inevitable ver La familia desde la crisis política, económica y social que vive Venezuela en los últimos años. Sin embargo, Gustavo Rondón Córdova no pretende hacer algún diagnóstico social ni mucho menos hacer alguna crítica al régimen vigente en esta ópera prima.

"El barrio obrero de Caracas, de multifamiliares que miran a los cerros invadidos por casas como las favelas brasileñas, avenidas populares o calles decadentes de la capital configuran una urbe caótica, pero más que hostil va cobijando, o cubriendo a los personajes, un padre y un hijo de 12 años, en una huida, ya que por accidente el adolescente mata a otro muchacho en una reyerta, y de lo que trata La familia es de este escape de la muerte a modo de venganza.

"Lo más interesante de La familia es que Rondón va descubriendo poco a poco una tensión en esta huida, de un padre e hijo que parecen recién conocerse en esta circunstancia dura. Proteger al hijo de maleantes, esconderlo en el corazón de una ciudad en crisis, en pleno verano y ante la necesidad de conseguir dinero para la subsistencia en la clandestinidad, es la urgencia de un padre desesperado, ante la resistencia de un hijo que aún no comprende bien en qué situación se encuentra.

"El cineasta venezolano elige un estilo muy a los hermanos Dardenne, con la cámara en mano siguiendo a los personajes en esta huida, con planos cercanos que resalta el lado físico, de cuerpos trabajando, en silencios y en tensión. El trabajo ocasional del padre, como carpintero, albañil, o mesero, va a su vez construyendo un panorama personal y social de desempleo, de informalidad ante un futuro inestable. Y entablar la relación padre e hijo y su progresión a partir de estos oficios que los ayudan a acercarse, es un elemento que Rondón sabe utilizar para profundizar en la formación de esta nueva familia.

"Presentada en Semana de la Crítica, La familia es un trabajo sobre la adolescencia y el vinculo paterno en medio de un entorno de crisis, que no explota miserabilismos o pornomiseria, lo que ya es una opción para agradecer. Una buena defensa de América Latina en esta edición de Cannes".

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Las hijas de abril conmueve en Cannes

El cineasta mexicano Michel Franco conmovió al público en el Festival Internacional de Cine de Cannes con su provocadora película Las hijas de abril, que fue proyectada el sábado 20 de mayo en la sección Una cierta mirada.

Protagonizada por la española Emma Suárez, Las hijas de abril explora los límites de la maternidad y la ética a través de la historia de una madre que regresa a México para ocuparse de su hija adolescente, que ha quedado embarazada. Solo que su llegada no es bien vista por la hija por una razón que queda al descubierto al final de la cinta.

Michael Franco, un asiduo a Cannes desde que presentara Después de Lucía en la misma sección Una cierta mirada en 2012, además de haber mostrado Daniel y Ana en la Quincena de realizadores y Chronic en la competición oficial en 2015 -cuando fue premiado como guionista-, llegó a la Croisette junto con el productor venezolano Lorenzo Vigas y con Emma Suárez.

“Hay quien me dijo: ‘Tú ya eres un consentido' (en Cannes), pero si aceptaran a cada consentido, las secciones tendrían doscientas películas. Al festival le da igual: lo que quieren es el mejor cine. Y para mí eso representa mucho”, dijo Franco refiriéndose a la elección de su película en la justa cinematográfica.  

Y agregó: “No hago películas para Cannes, aunque tenga la suerte de haber exhibido aquí. Las hago para el público. Las películas son para la gente. No productos para un nicho. Eso sería un error”.

Suárez, que califica a su personaje como una “madre desequilibrado, inagotable, egocéntrica y absurda, pero en el fondo convencida de su verdad”, comentó que está en una edad en la que es más fácil “hacer de madre que de hija. Pero las madres ofrecen muchísimas posibilidades para entrar en territorios conflictivos, humanos, para trabajar sobre lo que somos, sobre la identidad, y la influencia que tenemos sobre nuestros hijos

El cineasta venezolano Lorenzo Vigas, productor de Las hijas de abril, asistió también a la comuna francesa en representación de la cinta Las hijas de abril. 

“Estamos muy contentos”, había dicho Vigas días atrás. “Fuimos elegidos para participar en la sección Una cierta mirada, que forma parte de la selección oficial del festival y que compite por los premios a Mejor película, mejor actriz, mejor actor. Estamos cruzando los dedos y, al mismo tiempo, celebrando que la película esté ya aquí”