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Arte

Las obras de la caraqueña María Fernanda Lairet siguen conquistando nuevas fronteras. A principios de noviembre, la artista venezolana ganó un Global Art Award en la categoría Street Art con su collage visual de papel moneda “Dubai-Lairet”.

Para Lairet, este reconocimiento adquiere especial importancia porque la acerca más al mercado asiático. “Entrar en los Emiratos Árabes, me parece un mercado muy interesante en relación al papel moneda”, asegura.

"Hasta lloré de la emoción", dice Lairet sobre el momento en el que recibió el "Global Art Award"

Con su obra “Dubai-Lairet”, era la primera vez que la artista trabajaba en el campo del Street Art. “Dije que lo iba a intentar porque sería un hit poner mi obra en una pared inmensa en los Emiratos Árabes, pero tenía mis angustias porque estaba compitiendo contra un artista muy famoso Mr. Brain Wash, que es graffitero. Dije que no iba a ganar y no pensé en ir. Fue una sorpresa cuando vi que yo gané. Hasta lloré de la emoción y la verdad que eso fue increíble”, admite.

Lairet ha trabajado el tema del papel moneda desde el año 2008, cuando ocurrió la crisis financiera de los Estados Unidos y ahora mismo su obra se encuentra en un proceso de transición. “Hoy estoy concentrándome en el fondo, en la parte abstracta y geométrica del billete, ya que el papel moneda en una década va a desaparecer. Ahora predominan las líneas, triángulos, cuadrados y círculos. Creo que hasta el color desaparece. Todo se volverá digital”, explica sobre su nueva visión.

Sin embargo, por ahora el color sigue siendo parte importante de su trabajo plástico. “Soy diseñadora gráfica y fotógrafa. El diseño gráfico ha influenciado muchísimo en mí. Lo que son los colores primarios y secundarios prevalecen en todas mis obras”, admite.

Lairet, quien reside en Estados Unidos y está cursando estudios en el Savannah College of Arts and Design, ha explorado nuevos formatos para mostrar su trabajo. Su obra se ha plasmado en carteras exclusivas. Ahora mismo, busca plasmar con pintura su papel moneda en una serie de alfombras.

Una de sus series se encuentra próxima a inaugurarse en el aeropuerto de Sillicon Valley, mientras que su trabajo estará presente en la próxima edición de la revista Nashville Arts Magazine.“El editor de la revista quedó fascinado con una de mis fotos. Luego, se enteró del premio y me pidió que le enviara todo mi trabajo”, cuenta. 

Fotografías: Iván Dumont 

José Ignacio Cabrujas fue un idealista, un visionario. Su palabra no tiene precinto de seguridad, es concreta y su registro no se extingue. Han pasado 41 años desde que escribió Acto cultural, una obra que refleja las carencias, las esperanzas, la crudeza, el pecado, la luz y la oscuridad de Venezuela. Curiosamente, el poder de esta pieza es tan mayúscula que no importa el año en que fue concebida, su vigencia –y dureza sigue intacta.

El Taller Experimental de Teatro, TET, fundada en 1972 en Caracas en el marco cultural de la Universidad Central de Venezuela (UCV), celebra 45 años el próximo 11 de diciembre y en pro de su conmemoración han decidido montar Acto cultural dirigido por Guillermo Díaz Yuma, y honrar la memoria del dramaturgo caraqueño.

“Este festejo no solo es un asunto protocolar, es una ocasión sentida. El TET se ha dedicado a la creación de obras de teatro, la pedagogía teatral y la animación sociocultural. Esos son los tres pilares del grupo. Todo este esfuerzo de gerencia y gestión cultural es el resultado de un ejercicio muy intenso de prácticas sociales en la comunidad de San Pedro y otros sectores”, explica Carlos Sánchez Torrealba, Licenciado de la Escuela de Artes de la UCV, con más de 46 años sobre las tablas y gerente del TET.

Como no podía ser de otra manera, asegura Torrealba, esta versión de Acto cultural conserva la integridad de la pieza original. “Desde la 'a' hasta la 'z', todo está dicho con pertinencia para la Venezuela de 1976 y para la Venezuela actual. Somos fieles a la palabra de Cabrujas. Sus observaciones y parlamentos fueron tratados con total lealtad”.

En Acto cultural se desnuda la historia de la Sociedad Luis Pasteur de San Rafael de Ejido, que festeja 50 años con la obra Colón Cristóbal, el genovés alucinado. Allí, en un escenario austero, se derraman las inclemencias de la sociedad pero, eso sí, acompañadas con humor y llanto.

¿Qué reclamaba Cabrujas con una pieza tan atronadora? El silencio, recalca Torrealba. “En el 76 las estridencias abundaban, ahora son mayores y provienen de los mismos lugares y de otros nuevos. En el fondo José Ignacio Cabrujas exigía silencio, no para ser cómplices, ni para dejar pasar en consecuencia. Es un silencio para vernos a nosotros mismos”.

¿Por qué Cabrujas mantiene un legado tan tangible? “Él nos conquistó por sus dones con la palabra asertiva, poética y justa. Es dueño de la palaba bien puesta entre la razón y la emoción para estimular al espectador con los diálogos de los personajes y sus propias observaciones como dramaturgo.”

Son siete actores en escena: Lyla Bonilla Jiménez interpreta a Herminia Briceño, Jariana Armas personifica a Antonieta Parissí, Larisa González hace lo propio con Purificación Chocano, mientras que Héctor Castro y Joe Justiniano entran en la piel de Francisco Xavier de Dios, y Dixon Dacosta interpreta a Cosme Paraima. “Esta versión de Acto cultural tiene la sal y el aliño de cada una de las personas que estamos comprometidas con la pieza. Es oportuna y reveladora de las nuevas reveladoras para el país”, culmina Torrealba quien, por cierto, da vida a Amadeo Mier.

Acto cultural es sobre la Venezuela de hoy. De sus dolencias, pero con la certidumbre de encontrar los remedios para esos achaques. Del maestro Cabrujas para sus hijos artistas.

COORDENADAS

La pieza estrena hoy (8 de diciembre) a las 6:00 p.m. en el Teatro Luis Peraza. Sábados y domingos a partir de las 4:00 p.m.

Las entradas se pueden adquirir en las taquillas del teatro o reservar a través del correo Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

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Los Cantos de trabajo del Llano colombo-venezolano fueron inscritos ayer miércoles en la lista del Patrimonio Cultural Inmaterial que requiere medidas urgentes de salvaguardia, anunció la Unesco en su cuenta de Twitter. 

La decisión se tomó durante una reunión del Comité Intergubernamental para la Salvaguardia del Patrimonio de la Unesco en la isla surcoreana de Jeju. 

Estos cantos suelen escucharse al amanecer en Los Llanos de Venezuela y Colombia, cantados a capela por hombres a caballo que arrean ganado, aunque también se asocian con el ordeño. Su origen se remonta al siglo XVI en la zona llanera colombo-venezolana, de unos 500.000 kilómetros cuadrados. 

El trabajador se acompaña a sí mismo mientras realiza sus tareas, explicó a la AFP Bettsimar Díaz, hija del icónico músico del folclore venezolano Simón Díaz (1928-2014), autor de la canción Caballo viejo.

Los cantos "tienen notas largas y versos espaciados" tanto en el arreo como en el ordeño, explicó Díaz, que destacó, no obstante, las diferencia. 

"En el arreo, en cambio, el canto se llena de llamadas de atención a los animales para que no se pierdan y puedan seguir en grupo", indicó Díaz. 

Por tratarse de una tradición que se transmite de generación en generación, los cantos van cambiando en función de la zona geográfica, el clima, los animales o la época vivida. Además, al hacerse a cielo abierto, está impregnado de imágenes del paisaje y sus misterios. 

"Los cantos constituyen testimonio del devenir histórico de las comunidades y territorios en los que se inserta, resistiendo la pérdida de conocimientos y memorias colectivas" que implicarían el desarrollismo o la mecanización, señaló por su parte María Ismenia Toledo, antropóloga experta en patrimonio cultural inmaterial. 

Tanto la experta como los folcloristas advirtieron de la amenaza que corren los cantos por culpa de la industrialización de la ganadería, que implica el transporte de los animales en camiones y la mecanización del ordeño. 

"Con la inclusión de los cantos en la lista de patrimonio que requiere una salvaguardia urgente, se posibilita la inserción en los nuevos tiempos de las comunidades que pueblan esta vasta área geográfica, sin desmerecer su profundo conocimiento del medio natural y el respeto de su entorno y de sus equilibrios", destacó Toledo. 

 

El Celarg recibe el Infierno de Dante

Han pasado más de 700 años desde que Dante Alighieri implantara en el mundo el escenario del infierno. Colmado de demonios, traidores, avaros, pecadores y seres incomprendidos, La divina comedia ha viajado de la literatura por todas las corrientes del entretenimiento humano. Ahora, por una noche, el primero de sus cánticos despliega su mística turbada y sombría en la sala 1 de la Fundación Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos (Celarg) de Caracas.

Infierno forma parte de la propuesta creativa del XII Festival CreaJoven 2017 que se expone en el Celarg, donde la pieza ganadora obtendrá una temporada en escena. La obra está dirigida por Pedro Arias y protagonizada por Gabriel Blanco quien interpreta a Dante y Carlos Dugarte quien da vida a Virgilio, el alma de un poeta que guía al protagonista en la travesía.

“No es sencillo montar esta historia, la primera obra escrita en italiano. Pero lo interesante de Arias es que recreó el infierno de una manera ingeniosa y ecléctica, acercándolo al público joven. Se utiliza el texto clásico con ciertas adaptaciones, pero con una puesta en escena multidisciplinaria”, explica Gabriel Blanco.

El conjunto escénico involucra un completo juego lumínico, volteretas, danzas aéreas y música clásica fusionada con el estilo electrónico. El grupo In-consciente firma las coreografías, mientras que Alberto García orquesta las acrobacias. “Es muy impactante, con mucha fuerza. De hecho, algunas de las figuras dantescas se conforman a partir de ocho personas juntas. La estructura está armada con andamios movibles, ofreciendo una visión prominente”, continua el actor.

Con más de 20 años sobre las tablas y con un repertorio que sobrepasa las 100 obras, Blanco invirtió un mes y dos semanas para prepararse para su papel. “Yo no hago piruetas, pero me toca hacerlas. Y las disfruto un montón. Nos sometimos a entrenamientos acrobáticos ajustados a nuestras medidas para exponer un acto diferente. La divina comedia es un objeto de estudio para cualquier actor, y tener la oportunidad de interpretar a Dante es sensacional y muy importante para mi carrera. Representa una rigurosidad mayor a la que estoy acostumbrado”.

A diferencia de la obra original, la pieza no será narrada en cánticos. “El dialogo es muy orgánico y cercano, sin dejar de lado la esencia del manuscrito. De esta manera la audiencia se conecta más rápido con el mensaje”.

Infierno dura una hora y media, y asegura una experiencia inmersiva donde aparecen más de 15 actores en escena. “Este viaje por la imaginación de Dante es muy interesante y sorpresivo. Al final los espectadores sacarán sus propias conclusiones de todas las circunstancias que se viven en el submundo de este gran poeta italiano”.

Coordenadas

6 de diciembre / 7:00 p. m. en la sala 1 del Celarg.

Av. Luis Roche con 3ra transversal de Altamira, Casa Rómulo Gallegos.

La primera vez que vio una obra de Oswaldo Vigas fue en la década de los sesenta, en el Museo de Arte Contemporáneo de Sao Paulo. Y Simon Watson, curador de arte canadiense, consejero cultural y experto en el mercadeo de obras latinoamericanas, dice haber quedado sumamente impresionado.

“Cuando observé aquella pieza, supe inmediatamente que había un poder y una energía en la obra de su autor”, cuenta Watson, quien reside entre la ciudad de Sao Paulo y Nueva York, y quien a partir de ese momento se dio a la tarea de indagar en el trabajo artístico del pintor, escultor y muralista venezolano que nació en Valencia, estado Carabobo, en  1926, y falleció el 22 de abril de 2014.

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El curador Simon Watson visitó el taller de Oswaldo Vigas para tratar de aproximarse al maestro

“Ahí estaba la energía de la línea, del trazo, de un verdadero maestro”, explica Simon Watson. “¡Es un Picasso de América Latina! ¿Cómo es que no hemos visto su obra en mi país?”, recuerda cuál fue su primera impresión el curador, quien, luego de 35 años de tarea investigativa, decidió aceptar la invitación de Yanine Vigas, esposa de Oswaldo, para trasladarse a Caracas, Venezuela, y conocer por fin la casa-taller del maestro, ubicada en la urbanización Los Dos Caminos.

Lo hizo porque sentía que era una tarea pendiente. Y también porque, cada vez que le ha tocado hablar acerca de la obra de Vigas en galerías y museos del mundo, siempre tuvo que responder con un “no” a  la insistente pregunta: “Simon, ¿has conocido el taller del artista? ¿Conoces el lugar donde hacía sus pinturas y esculturas?”.

 “Ya había perdido la posibilidad de conocerlo personalmente, porque había muerto, pero podía indagar entonces en su universo personal”, apunta el experto en arte, que el domingo 10 de diciembre llegó entonces a Caracas, y pudo ver (y tocar) sus brochas y pinceles, la paleta de colores que usó desde 1969 el ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas, sus caballetes, su colección de ídolos precolombinos y de máscaras africanas, las estampas japonesas que juntó durante años, objetos todos que terminaron por influencias su obra; los modelos usados para las esculturas y, por supuesto, un vasto grupo de piezas que nunca antes había tenido ocasión de disfrutar.

“Ahora conozco mejor a Vigas”, resume Watson su experiencia de estos últimos días junto a Janine Vigas. “Creo que ahora me he sumergido más en su océano, en sus profundidades. He visto los lugares donde se movía, donde pintaba, donde reposaba, así que de alguna manera he percibido su energía, su pasión y su angustia. He conocido no solo al artista, sino al hombre que está detrás de todas estas maravillas. Y mejor aún: al venezolano que fue. Ahora puedo decir que sí conozco las texturas de Oswaldo Vigas”, apunta el curador, que se encontró además con el trabajo muralista del artista plástico venezolano.

“La experiencia de estar aquí es en verdad invalorable. Visité, por ejemplo, el campus de la Universidad Central de Venezuela y ahí pude conocer el extraordinario y genial trabajo arquitectónico de (Carlos Raúl ) Villanueva. Y las piezas de arte que él incorporó en el campus son en verdad impresionantes. Ahí está (Fernand) Léger, (Alexander) Calder, y Oswaldo Vigas. Tomé cientos de fotos, porque es milagroso lo que puedes ver ahí adentro. Y eso me ha dado un conocimiento de lo que significó el arte en este país y me permite entender la dimensión de Vigas en el contexto de esta ciudad”, explica Watson, que jura estar más que convencido de que la obra del maestro Vigas “merece ser vista por el mundo”.

No importa que más del 40% de los negocios relacionados con el arte, advierte él, tengan su centro actualmente en la ciudad de Nueva York, en Estados Unidos. “Y aunque sea un mal hábito, es verdad que los neoyorquinos piensan que el gran arte está ahí. Y lo que no está aquí, no es arte. Es como si tuvieran una suerte de gríngolas. Por eso viajar hasta acá es, para mí, una verdadera oportunidad, porque me permite conocer más del artista, establecer puentes, y poder llevarlo hasta allá”.

Lo que más le atrae del maestro, asegura, es la exploración que solía hacer de ciertos temas. “Vigas no es uno de esos artistas que pasan cincuenta años reflexionando acerca de un tópico en específico. Él fue explorando uno, dos, tres y diez temas. En los sesenta podemos ver cómo explora el abstraccionismo mientras está en París. Más tarde se involucra con la mitología local de su país al regresar a Caracas. Y así va mostrando diversas facetas. Por eso yo suelo comparar a los artistas con los constructores de una casa. Hay algunos que se dedican a hacer ventanas. Otros a hacer puertas. Pero en el caso de Oswaldo Vigas, él construyó la casa entera. Y eso es precisamente lo que me maravilla de él. Que siempre mantuvo intacta su pasión para crear. Y se puede decir que es histórico, pero muy de hoy”.

Pero el tema vertebral de la obra de Oswaldo Vigas radica, para Simon Watson, en la creación de una mitología particular, “asociada, claro, con lo africano, con lo indígena, con lo ancestral” “Es como si se hubiera comido todas estas culturas y hubiera creado la suya en particular, y la hubiera grabado en piedra”. “Para mí, ese es el centro de toda su obra”, remata Watson, quien confiesa que, ahora sí lo puede decir con toda propiedad, tiene una obra favorita de Vigas.

“Es la Solariega, de 1967”. “No estoy diciendo que es la mejor, pero sin duda estoy enamorado de ella. Es mi preferida”, concluye. 

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El curador Simon Watson visitó el taller de Oswaldo Vigas para tratar de aproximarse al maestro

Art Basel: vitrina del arte hecha espectáculo

Las cifras hablan por sí solas: 268 galerías procedentes de 32 países. Y en ellas, más de 4.000 artistas modernos que intentan capturar la mirada de miles y miles de personas que son convocadas por Art Basel Miami Beach (ABMB), que el jueves 7 de diciembre abrió sus puertas al público convertida en un insólito fenómeno de masas.

Y todo ello parece tener una explicación plausible: la Feria de Arte, que llega a su sexta edición, no solo ha logrado acaparar la atención gracias a su catálogo artístico, expuesto en un área de más de 1.000 kilómetros cuadrados, sino también por causa de su impacto de las redes sociales, donde las estrellas del cine y la televisión se dejan fotografiar sin pudor. 

Arte y espectáculo se han hermanado entonces sin prurito en la llamada"ciudad del sol" y los organizadores esperan que 77.000 visitantes recorran durante cinco días el laberinto de pasillos y secciones que integran la exposición, o asistan a los numerosos actos paralelos que tienen lugar durante esta cita, filial de la feria principal en Basilea (Suiza).

ABMB "ha cambiado mucho en los últimos diez años, es hoy un ecosistema cultural cuyo fin y corazón es atraer a la gente al arte, una parte esencial de cualquier sociedad", declaró Mark Spiegler, director global de la feria, en la presentación este miércoles a los medios e invitados VIP.

Galerías procedentes de Norteamérica, Latinoamérica, Europa, Asia, África y Oriente Medio hacen de ABMB una cita clave para conocer las tendencias contemporáneas, sin que falten obras de los grandes maestros como Diego Rivera, Leonora Carrington, Wifredo Lam, Picasso, Joan Miró o Giorgio de Chirico.

No conviene perderse el desembarco de obras y artistas de Latinoamérica en tres de las secciones más importantes, Survey, Nova y Kabinet.

En Survey, que propone obras de artistas anteriores al año 2000, hay presencia de pesos pesados: los chilenos Roberto Matta (1911-2002) y Carlos Leppe (1952-2015) en las galerías Robilant Voena y Espaivisor, respectivamente.

El precio de los cuadros de Matta oscila entre los 200.000 y los 2 millones de dólares que alcanza el óleo sobre lienzo de gran formato (2 metros de alto por 3 de ancho) que domina una de las paredes de la galería, The Unthinkable (1957).

La conciencia social y política recorren también el arte conceptual del argentino Edgardo Antonio Vigo (1928-1997) en Richard Saltoun Gallery, con piezas como Argentina, 74 o artefactos próximos al "ready-made", y el surrealismo como los Poemas visuales (in) comestibles en caramelos y Poemas matemáticos (in) comestibles.

A unos metros de distancia se puede encontrar destellos del mejor modernismo brasileño a cargo de otro peso pesado del arte, Cicero Dias (1907-2003), y nombres tan descollantes como los de Sérvulo Esmeraldo (1929-2017).

El acento "outsider" en la feria lo pone la obra del autodidacta estadounidense Bill Traylor (1854-1949), hijo de esclavos negros, agudo observador de la naturaleza humana.

Hay destellos que no conviene perderse en la feria: los de la greco-egipcia Farida El Gazzar, en Kalfayan, quien refleja en su pintura, influenciada por Edward Hopper, aspectos cotidianos de la vida en Egipto.

A unos metros de distancia se encuentra la obra de un artista emergente como el chino Xu Qu y su serie de vasijas de cerámica e impresiones tipográficas, en la galería Antenna Space. 

Después de haber proyectado Bárbara (2017) en las salas de cine del país el pasado mes de noviembre, John Petrizzelli vuelve a ser noticia en el ámbito cultural venezolano con la presentación de Historias para las posibilidades del músculo, su nuevo libro.

 

 

 

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La presentación al público y a la prensa de este nuevo producto editorial de Petrizzelli se efectuó el pasado jueves 30 de noviembre, al final de la tarde, en los espacios de la librería El Buscón, ubicada en el Centro Comercial Paseo Las Mercedes, en Caracas.

Dos libros en uno

Petrizzelli visualiza Historias para las posibilidades del músculo como un recorrido por las memorias alusivas a los itinerarios que realizó por diferentes geografías del mundo en el pasado. “Es un libro de relatos cortos en los que se mezclan extractos de diarios de viajes de una manera muy particular, porque estos escritos no reflejan con claridad los lugares en donde se escribieron o a los que hacen referencia, sino que están presentados en una forma más poética. También tiene unos textos narrativos más formales”, explica el autor, quien afirma que Editorial Dahbar, el sello creado por el experimentado periodista y escritor Sergio Dahbar, se encargó de la edición, diseño e impresión de la nueva publicación.

Historias para las posibilidades del músculo, incluido dentro de una colección de ficción de la mencionada editorial venezolana, también integra en su contenido otro libro titulado Necro Lógico, que ya Petrizzelli había publicado en 1978. “Sergio Dahbar, como editor, pensó en resucitar ese otro escrito, porque consideró que estaba perdido en una serie antigua de un pequeño tiraje, así que acepté y lo incluimos. Ahora es parte de las páginas de esta nueva publicación, que para su primer tiraje cuenta con mil ejemplares”.

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Opinión de un conocedor

Como Editor, Dahbar resume su visión sobre Historias para las posibilidades del músculo en la tapa diseñada para la publicación. “Este libro reúne dos: ambos difíciles de clasificar; ambos capaces de inducir a quien los lee a meditar sobre otros lugares, otras vidas, otros destinos, como solo la literatura verdadera puede -debe- hacerlo con nosotros”, describe el periodista ganador del premio Hogueras de Periodismo por Sangre, Dioses, Mudanzas, en 1989.

“Con esta edición, John Petrizzelli revela de nuevo que no solo es un cineasta sensible, con mucho que decir: su obra fuera de la cámara ante el papel lo muestra como una voz rara y de gran valor en la literatura venezolana”, apunta Dahbar.

Espaldarazo de valor

Este nuevo libro de Petrizzelli no sólo cuenta con el soplo de Sergio Dahbar. También tiene el impulso del reconocido poeta, ensayista y tallerista literario venezolano, Armando Rojas Guardia, quien leyó sus páginas antes de su edición a fin de ofrecerle su opinión a su autor. Además, posteriormente, Rojas Guardia también redactó su prólogo.

Justamente, desde su óptica, Rojas Guardia explica de qué se trata Historias para las posibilidades del músculo. “Es un poemario interesante que combina la inmensa capacidad analógica, metafórica con la densidad de la propuesta estética”, asegura el experimentado escritor venezolano. “Me parece que este libro es algo significativo dentro de la producción lírica nacional de los últimos tiempos”.

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“John Petrizzelli exhibe una escritura de alta capacidad evocativa para producir páginas líricas oníricas o narrativas. Son muchas las épocas, las emociones y los destinos que un extenso viaje ha producido en la redacción de estos textos exquisitos”, apunta Rojas Guardia en el prefacio de Historias para las posibilidades del músculo, como para que no quepa duda sobre su más que aprobación por este escrito.

En este proyecto editorial, la opinión de Rojas Guardia fue trascendental para Petrizzelli, quien desde un principio consideró al reconocido escritor venezolano como el padrino de esta creación literaria, aún mucho antes de su bautizo formal del pasado 30 de noviembre. “Si Rojas Guardia me hubiese dicho que no le parecían estos escritos que hice, me habría sentido muy mal y no habría pensado ni por un momento en darlos a conocer. Por eso, es un placer para mí recibir sus comentarios positivos sobre Historias para las posibilidades del músculo y estoy muy contento de que haya escrito su prólogo”, comenta el creador de las películas Er relajo der Loro (2012) y Ti@s (2015).

Foto 1: @karenwarphoto
Foto 2, 3 y 4: Editorial Dahbar

+Información:
Instagram: @johnpetrizzelli

 

El museo del libro más antiguo del mundo

“Estados Unidos está en peligro por su ignorancia de lo que Dios ha enseñado”, afirma Steve Green, presidente del imperio multimillonario de muebles y artículos del hogar Hobby Lobby, y fundador del recién inaugurado Museo de la Biblia, en Washington, justo al frente del Capitolio.

La inversión fue 500 millones de dólares y fueron tres años de construcción. La entrada es gratis, y las colas en la entrada son interminables. En su interior podemos encontrar más de un millar de objetos judeo-cristianos: desde versos bíblicos músicales, la primera Biblia traducida al inglés en 1526 hasta una Biblia alimentada por energía solar.

El edificio tiene ocho pisos

Cada rincón del museo tiene una enseñanza. Los ascensores, por ejemplo, revelan los campos de Israel que se mencionan en el libro sagrado. Las puertas principales responden a dos réplicas de la biblia de Gutenberg. Todo tiene un propósito, todo tiene un sentido. “Hay lecciones del pasado de las que podemos aprender. Debemos conocer este libro. Si no lo hacemos, nuestro futuro será muy peligroso”, expresó Green.